Food & Cook: 1/11/09 - 1/12/09

23.11.09

SOPA DE COLIFLOR Y PATATAS CON CEBOLLA Y QUESO CHEDDAR

Degustar una sopa bien caliente es algo realmente maravilloso, y es que si hay algo de lo que todos disfrutamos, a pesar de los gustos por el invierno o no, son de determinados platos calientes, que en verano se hacen imposibles, y que ahora reconfortan gratamente en cualquier momento, ya sea en un almuerzo o a la hora de cenar.


Y es que es absolutamente relajante, sentarnos tranquilos en el sofá a la hora de la cena, y disfrutar del momento taza entre las manos, calentandonos hasta el alma, y beberla poco a poco, degustándola serenamente ... es de esos momentos únicos que solo determinados platos nos proporcionan, también me ocurre con la leche por la noche, hay días en los que no me apetece cenar, llego tan cansada al final del día que solo me apetece un vaso de leche con Cola-Cao, para mí es un deleite absoluto.


Esta sopa, la tomé en Escocia, bueno realmente no será la misma, porque es mi versión de la que disfruté en Blairmains, un restaurante-granja-tienda al que nos llevaron nuestros amigos escoceses, en Blairlogie, Stirling, y del que disfrutamos de un almuerzo absolutamente casero, en un ambiente familiar y cálido, realmente magnifico.


Además de una estupenda comida, es mágico disfrutar de estas fascinantes vistas mientras comes, rodeados de pura naturaleza, y es que Escocia tiene tanto y tan bonito que ofrecer en cada rincón, que cada vez que la visitamos llegamos con más deseos de volver una y otra vez.


En nuestro último viaje María y José nos llevaron a unos sitios maravillosos, de los que disfrutamos muchísimo, y todos con un toque especial, este concretamente tenía una tienda a la entrada justo del restaurante con productos naturales, verduras, carnes ..., simplemente encantador


Esta sopa es una verdadera maravilla, me gustaría transmitir a los que no sois amantes de las verduras o de la coliflor más concretamente, que os despojéis por un momento de esos prejuicios y la probéis, es aterciopelada con un sabor muy suave, realmente delicado y muy sabrosa. El toque de la naranja, magnifico.


INGREDIENTES

350 gr. de coliflor

500 gr. de patatas

60 gr. de mantequilla

1 cebolla grande

1 l. de caldo de pollo

280 ml. de nata líquida (doble cream)

80 gr. Queso white cheddar

media naranja

rebanadas de pan


SOPA DE COLIFLOR Y PATATAS CON CEBOLLA Y QUESO CHEDDAR

Ponemos a cocer en una olla la coliflor y las patatas en otra, cuando estén ambas cocidas, las retiramos y reservamos.


Picamos la cebolla, y la rehogamos en una olla con la mantequilla hasta que estén translucida y haya adquirido un ligero color dorado, seguidamente añadimos el caldo de pollo, junto con las patatas, la coliflor. Lo dejamos cocer a fuego medio-alto hasta que rompa a hervir.


Bajamos el fuego y le añadimos el zumo de media naranja, lo dejamos cocer 10 minutos más.


Ahora añadiremos la nata junto con el queso y lo dejamos cocinar durante 5 minutos a fuego suave y moviéndolo de vez en cuando.


Mientras, cortamos unas rodajas de pan y las freíamos en aceite de oliva. Las utilizaremos para servir la sopa.


Trituramos la sopa con una batidora o con la Th y la servimos acompañada con el pan frito.


Buen Provecho.


18.11.09

It's cookies times .... GINGERBREAD MEN COOKIES

Si, si ya sé que algunos pensaréis, pero aún queda mucho para la Navidad..., puede ser, pero si miro el calendario hoy es 18 y solo quedan 12 días para que estemos en Diciembre, y para mí el día 1 es cuando comienza la Navidad, la que ansío y anhelo durante todo el año, y es que es sin duda mi fiesta favorita, dulce, entrañable, de unión, visualmente preciosa, las calles se llenan de luces y flores navideñas, los mercadillos aparecen en nuestras ciudades, regalándonos aires propio de otros tiempos ... . Aunque sé que estas fiestas también tiene muchos detractores, para mí son especiales y maravillosas, así que las disfruto al máximo, al igual que organizar los momentos de reunión y comidas propios de estas fechas.


Y como me gusta ser organizada (no siempre lo consigo, también tengo que decirlo) procuro estructurar lo más que puedo, cenas y reuniones que se avecinan, así como detalles y regalos que quiero hacer. También tengo que ir pensando los postres que tomaremos tanto en Nochebuena, como Nochevieja y de los cuales soy yo la encargada desde hace ya varios años, mucho antes de mi incursión en los blog, así que como a todos nos ocurre, el tiempo se nos echa encima porque quedar, queda poco ....

Este año he decido regalar entre otras cosas galletas de navidad y es que creo que son un detalle precioso, rico y lo más importante de todo, que están realizadas con mucho cariño... un gesto a tener en cuenta, y más aún en los tiempos que corren, incluso hemos decidido que algunos de los regalos que tenemos que hacer de empresa este año, irán con un toque hogareño y muy especial como son las galletas ... que os parece?


No todas las que tengo pensada hacer son decoradas, tengo algunas realizadas, que son deliciosas, muy vistosas, y con un toque navideño muy especial, las iré subiendo en estos días ...


Empiezo por las Gingerbread Men, las cuales desprenden un olor tan especial, debido a sus especias, que me transportan automáticamente a la Navidad. Para mí son muy apetecibles disfrutarlas con una taza de Glühwein, el típico vino caliente tan popular en algunas zonas de Europa, como Alemania, Praga, Suecia, Noruega ... etc, del cual pondré la receta en breve, es delicioso y con un aroma maravilloso.


Bueno de estas galletas tengo que decir, que son de obligado cumplimiento, si, sí, incluso para los que las especias no les haga mucha gracia, resultarán especialmente deliciosas y con un toque tan tan especial, que irán cayendo una tras otras, y sé de lo que os hablo, porque Quique es el máximo negado ante las especias y le encantan las Gingerbread, tampoco sabe lo que lleva, prefiero no decírselo, si no, seguro que me dirá ... algo notaba yo.


Sentiros libre a la hora de poner más o menos cantidad de especias, ajustarla a vuestros gustos, os diré que estas cantidades hacen que salgan suaves, no marca de una manera contundente el sabor.

Con respecto a la melaza, hay ocasiones que la he preparado con ella y otras con el Golden Syrup, este último las hace ligeramente más suaves, pero ambas opciones las hace deliciosas, como siempre adaptarla a los gustos de vuestras casa.


La decoración es básica, no necesita grandes cosas, así que es fácil que nos pongamos todos manos a la obra, para los que sea vuestra primera vez en esto de las galletas, podéis ver aquí, más detalladamente como elaborarlas.



INGREDIENTES


5 tazas de harina (750 gr,)

2 cdtas de jengibre en polvo

1 cdta de canela

1 cdta de clavo en polvo

1/2 cdta de bicarbonato sódico

1/2 cdta de sal

230 gr. de mantequilla ( a temperatura ambiente)

1 taza de azúcar (220 gr.) puse azúcar moreno

1 huevo grande

1 taza de melaza (320 gr) puse Golden Sypup


Royal Icing (ver receta aquí)


GINGERBREAD MEN COOKIES

“Cookie Craft ” Peterson & Frier


Tamizamos la harina y la ponemos en un bol, añadimos el jengibre, la canela, el calvo, el bicarbonato y la sal, mezclamos hasta incorporarlos. Reservamos.


En un robot de cocina, en mi caso la Kichen Aid, ponemos la mantequilla junto con el azúcar y lo mezclamos a velocidad media-alta hasta obtener una masa esponjosa y fluida.


Añadimos el huevo y la melaza, y seguimos batiendo a velocidad media, hasta que queden incorporado los ingredientes y la masa presente una textura suave.


Bajamos a velocidad baja nuestro robot y vamos añadiendo la harina en varias incorporaciones hasta conseguir que nos quede una masa firme.


Dividimos la masa que hemos obtenido en cuatro porciones, las envolvemos en film transparente y las dejamos en el frigorífico un mínimo de 1 hora antes de ser usada. Podemos guardarla durante 2 días refrigeradas o si lo deseamos congelarla.


Preparamos nuestro lugar de trabajo, para ello ponemos sobre la encimera un hoja de papel encerado, los listones a los lados (el espacio dependerá del rodillo, ya que los extremos de este descansarán sobre ambos listones), y otra hoja de papel encerado que la tendremos preparada para ponerla encima de la masa y de esta forma poder aplanar y distribuir la masa hasta que quede uniforme y con la medida que deseamos, para poder obtener una galleta ni demasiado fina y demasiado gruesa, es decir de unos 0.5 cm. de espesor.


Cogemos una de las porciones y las otras las seguimos dejando en el frigorífico, de este modo conseguiremos que nuestra masa no se atempere y siga estando igual de manejable en cada proceso de corte.

La depositamos sobre el papel encerado y entre los dos listones, la cubrimos por la parte de arriba con el otro papel encerado y vamos pasando el rodillo hasta distribuir la masa, este modo nos garantiza que no se nos pegue la masa en el rodillo, que no tengamos que estar añadiendo más harina de la precisa y sobre todo que no nos queden nada de residuos en la masa, pudiendo así reutilizar los restos que nos queden de los cortes tantas veces queramos.

Una vez tengamos la masa extendida procederemos a ir cortándola con los distintos cortadores, ahora en este paso podemos tomar dos caminos:

  1. Podemos transferir directamente el papel cera sobre el que hemos estado cortando a la bandeja de hornear (esto es perfecto para aquellos cortadores que poseen muchas endiduras y de fácil deformación a la hora de recogerlas con nuestra espatula). Si optamos por esta forma debemos de realizar los cortes con unas distancias mínimas de unos 1'5-2 cm entre cada una.


  1. Cortaremos la masa sobre el papel encerado, quitamos los restos de masas y vamos transfiriendo con la espátula de galletas cada corte, con mucho cuidado de que no se nos deformen, a la bandeja de hornear, en la cual tendremos depositado nuestra lamina antiadherente o papel de hornear..


Las pondremos en el honor, previamente precalentado a 180º y las hornearemos durante 12 minutos, en la parte media-baja de nuestro horno, aunque esto es como siempre, va en función de hornos, mi consejo es que hagáis un primera tanda de unas dos o tres galletas y luego, sigáis con el proceso normal, esto os dará una idea de como actúa vuestro horno. Al principio os parecerá que es poco tiempo y que parece que puedan estar crudas, pero cuando se enfrían están en su punto y perfecto.

Las sacamos del horno, las dejamos unos 2 o 3 minutos en la bandeja de hornear y a continuación las pasamos a la rejillas para terminar de enfriarlas allí.

Repetimos el mismo proceso tantos trozos tengamos de masa, yo mientras estoy horneando, voy realizando el corte de la siguiente y así hasta completar los cuatro cortes que tengo de masa.

Las decoramos a nuestro gusto con la glasa real (ver receta aquí) y las dejamos secar.

Que disfrutéis de estas cookies


12.11.09

CRUMBLE SALADA DE PATATAS, PERAS, CEBOLLA Y QUESO ROQUEFORT


Si hay algo que me gusta especialmente de esta estación del año, aparte de su carácter intimista y hogareño, de sus tonalidades, del frío, de la lluvia y especialmente del sonido de la misma, para mí absolutamente relajante ..., son los platos calientes y las apetencias culinarias que el frío despierta entre muchos de nosotros.


En esta época del año preparo con mucha frecuencia horneados, además de las sopas y guisos que tanto nos reconfortan. En ellos encuentro tanta variedad, que para mí es un gusto recrearme y dar rienda suelta a la imaginación y preparar infinidad de variantes. Por otra parte está el toque crujiente y de contraste que le otorga la crumble, absolutamente deliciosa y en la que también podemos idear multitud de variantes, recordad la que hice de merluza, su topping es magnifico


Si me gusta la tradicional crumble dulce, no os digo nada la salada, es mi perdición, ahí mi imaginación vuela .... quitar, poner, un ingrediente aquí, sustituir por otro, son tantas y tantas las posibilidades, que un plato de lo más sencillo puede tomar otra dimensión, y por supuesto, magnificar su sabor de una manera extraordinaria.


Esta que os pongo hoy la preparé hace unas semanas para una cena con unos amigos, ellos están acostumbrados a mis crumble, ya que son uno de los platos estrellas en mis cenas. Los encuentro fáciles, con la virtud de poder tenerlo casi preparado con horas de antelación, y cocinarlo mientras tomamos los aperitivos, además de degustarlo recién horneado.


Es uno de esos platos en los que podemos despreocuparnos un poco de ellos si tenemos invitados, lo que lo hace ideal para las fechas que se avecinan, en las que puede constituir una excelente opción en vuestra mesa.


Esta es una de mis combinaciones preferidas, peras, roquefort, nueces, cebolla y patatas, una unión suave, pero con la consistencia suficiente que le aportan las patatas para hacer de ello un plato principal y con una elegante presentación.


Como os dije antes, esta es una posible variedad, pero podéis quitar y poner a vuestro gusto, solo es cuestión de acercarnos a nuestras preferencias.



INGREDIENTES

Para 4 personas


8 patatas pequeñas

2 peras grandes ó 4 pequeñas

200 gr. queso roquefort

50 gr. nueces picadas

8 cebollas pequeñas o 2 grandes

Sal

Aceite de Oliva


Para la crumble

100 gr. de mantequilla

Harina (la que admita la masa)

50 gr. nueces

Avena (al gusto, opcional)

Pizca de sal

Pizca de pimienta



CRUMBLE SALADA DE PATATAS, PERAS, CEBOLLA Y QUESO ROQUEFORT

Pelamos las patatas, las enjuagamos, las cortamos en rodajas redondas y las echamos en agua con un poco de sal.


Escurrimos bien las patatas, las salamos y las ponemos a freír en aceite de oliva hasta que estén ligeramente tiernas, las sacamos y las reservamos en una fuente sobre papel de cocina para que absorba bien todo el aceite que puedan desprender.


Pelamos y enjuagamos la cebolla, la cortamos en trozos pequeños y la ponemos a rehogar en una sartén con un poco de aceite, hasta que adquiera un tono transparente.


Pelamos las peras y la cortamos en láminas ligeramente finas, reservamos, picamos las nueces en trozos pequeños y reservamos también.


Ahora procedemos a montar el plato, para ello pondremos un cama de patatas en la base, seguiremos con una de peras y proseguimos con una de cebolla, desmigamos el queso roquefort y lo espolvoreamos por encima, al igual que las nueces. Continuamos con otra capa del mismo modo que hemos procedido anteriormente.


Preparamos la migas que constituyen la crumble, para ello ponemos en un bol la mantequilla (a temperatura ambiente), la sal y la pimienta, vamos añadiendo la harina poco a poco, mezclándola con los dedos, hasta que quede algo parecido a bolitas o migas de pan. Añadimos la avena y las nueces, y lo incorporamos a la masa.


Cubrimos nuestras fuente con el topping y lo metemos en el horno, previamente calentado a 200º, durante 30 minutos, lo situamos en la parte media del horno.


Nos tiene que quedar el topping doratido, si no fuese así, ponerlo en la parte media-alta del horno, cinco minutos más.


Buen provecho.

9.11.09

BIZCOCHO DE GALLETAS Y CHIPS DE CHOCOLATE (Chocolate and cookies loaf cake)

Vuelvo a la vida normal, a mi rutina, ansiada como no os podéis imaginar y a mi casa ..., después de llegar de Londres, operaron a mi madre, nada grave, pero fueron días de hospital, y lo que ello conlleva, no parar un segundo en casa, luego la convalecencia, durante la cual me trasladé unos días a su casa, esta semana pasada también operaron a mi cuñado y más de lo mismo.


Este fin de semana ha sido el primero que hemos pasado ya en nuestra casa retomando nuestros hábitos, y es que aunque en casa de nuestras madres se está de maravilla, uno echa de menos sus cosas, la estabilidad y tranquilidad del hogar, la necesidad de tenerlo todo organizado y controlado, el sentir que nuestras vidas está en orden, por lo menos a mí me ocurre.


Esta mañana cuando me levanté pensé en preparar un bizcocho para la merienda, bueno le llamo merienda, pero realmente no lo es, porque nos lo tomamos después de comer, aunque la hora si que se corresponde con la de la merienda, pero realmente lo hacemos de corrido, porque la tertulia, sigue hasta esa hora, con lo cual, no sabría muy bien como definirlo ..., en fin, que quería algo sencillo, después de tantos días de ajetreo intenso, necesita algo simple, rápido y sin demasiadas complicaciones, me acordé de que Canekositas tiene un montón de recetas de bizcochos, este era su última puesta en escena, así que no me lo pensé demasiado y me decanté por él, me llamó mucho la atención que la harina la sustituyese por galletas trituradas.


Es un bizcocho suave, con el sutil sabor y aroma que le otorgan las galletas. Es un cake muy muy versátil ya que podéis poner la galleta que más os guste, la próxima vez lo haré con las “Digestive”, son mis preferidas sin duda alguna. El chocolate lo cambié por chips de chocolate, en vez de triturarlo, queda mucho mejor para mi gusto, pero si no os gusta con chocolate, pues fuera, podéis añadirle cualquier otro ingrediente que os guste más.


Su textura es ligeramente esponjosa, aconsejo tomarlo tibio, es cuando más bueno y tierno está. No sé como estará de un día para otro, pero por lo que he leído tiende a endurecerse debido a la falta de harina, así que de ser así, mi consejo es envolverlo bien en papel de aluminio.


Es un cake pequeño, por lo que no vayáis a poner un molde demasiado grande, sino os quedaría muy bajito, también podéis duplicar las cantidades, si lo deseáis.


Ahh se me olvidaba, por fin llegó el Otoño a Málaga ...



INGREDIENTES:

200 gr. de galletas ( un paquete, utilicé Marbu Dorada)

150 gr. de chips de chocolate

100 gr. mantequilla

75 gr. azúcar

3 huevos

2 cdtas. de levadura en polvo


BIZCOCHO DE GALLETAS Y CHIPS DE CHOCOLATE

Trituramos las galletas hasta dejarlas muy fina, con la textura de la harina, podemos usar la thermomix o cualquier otro procesador de alimentos, pero si no tenéis ninguno, poned todas las galletas en una bolsa y con la ayuda de un rodillo, las aplastamos hasta dejarlas en polvo. Reservamos.

En un bol ponemos la mantequilla y el azúcar y lo batimos hasta obtener una consistencia esponjosa, seguidamente añadimos los huevos y lo incorporamos a la mezcla hasta que estén totalmente integrados,

Añadimos los ingredientes secos, las galletas trituradas y la levadura y lo batimos hasta obtener una mezcla fluida y sin grumos.

Ahora incorporamos con suavidad los chips de chocolate y pasamos nuestra mezcla al molde, previamente engrasado.

Lo introducimos en el horno, previamente calentado a 180º, y lo horneamos durante unos 30-40 minutos o hasta que pinchemos y nos salga limpio el palito.

Pasado el tiempo, lo retiramos del horno, lo dejamos pasamos a una rejilla, lo dejamos enfriar levemente y lo disfrutamos tibio, es ideal la textura que presenta en este momento.

¡ Bueno provecho !


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