Food & Cook: 1/06/09 - 1/07/09

29.6.09

CHAMPIÑONES EN VINAGRE


Como buena malagueña soy una enamorada de los boquerones en vinagre, me parecen una exquisitez absoluta, sanísimos y con un sabor inigualable, pues bien partiendo de este tradicional y maravilloso plato y para los que sois amantes de este tipo de maceración aquí os traigo su versión vegetal, absolutamente deliciosa y con un sabor tan tan parecido a los originales que os dejara sorprendidos.

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Recuerdo la primera vez que mi madre los preparó en casa, me quedé sin palabras, me parecieron tan fáciles, mucho más que los boquerones ya que no hay que limpiarlos, por lo que enseguida me adueñé de la receta, formando parte de mi recetario habitual. Además es una buena forma de tomar verdura, incluso para los que no le gusta este hongo, como es el caso de Quique, al que no le gustan nada los champiñones, pero que los adora así preparados, es la única forma en la que los disfruta.
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Su preparación no puede ser más sencilla, solo dejar esperar los tiempos de maceración, además es un plato muy asequible, que puedes tener preparado con antelación y que dura aproximadamente una semana. En casa siempre tengo un bote preparado apunto para un buen aperitivo o como entrante en las comidas. Con un buena hogaza de pan es un manjar único.
Sólo realizar un apunte, la frescura de los ingredientes es fundamental en este plato, así como la calidad del aceite de oliva, también deciros que prefiero los champiñones pequeños, si tenéis la posibilidad de comprarlos en el mercado y que os los escojan mucho mejor.
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Como veis en la foto, me he comprado un cortador de champiñones que me tiene fascinada, además sirve igual para las fresas e imagino que para más frutas, aún no he probado con las demás, el corte es limpio y parejo, un maravilla para las que nos gustan los cacharritos.


INGREDIENTES:
  • Champiñones ( 1 bandeja)
  • Ajo (3 dientes)
  • Perejil (unas ramitas)
  • Sal
  • Vinagre (3/4 litro)
  • Aceite de Oliva Virgen


PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será laminar los champiñones, si son laminados pues suprimimos este paso, después los enjuagamos con agua y los dejamos escurrir.

Ahora los ponemos en un bol, le añadimos un poco de sal y los cubrimos de vinagre, nos quedarán flotando, de vez en cuando iremos dándole con un cuchara para que no se nos maceren por todos los lados igual. Lo dejaremos macerar dos horas.

Momentos antes de que termine el macerado picaremos los ajos, en trocitos pequeños y picaremos el perejil.

Transcurrido el tiempo de maceración, escurriremos el vinagre de los champiñones y los enjugaremos levente, dejándolos escurrir bien.

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Cuando ya estén bien escurridos los ponemos en un plato o en el bote donde lo vayamos a presentar o guardar, le añadimos el perejil y el ajo y lo cubrimos con aceite de oliva virgen, lo dejaremos macerar en el aceite durante 4 horas, momento en el cual los podremos disfrutar con una buena hogaza de pan.

Buen Provecho

24.6.09

ALIMENTO DE ANGELES ( Angel Food Cake)


Hace tres días que hemos regresado de Nueva York, han sido unas vacaciones maravillosas hemos disfrutado muchísimo y aunque parezca imposible, hemos llegado muy relajados, aunque la caminatas eran a diario y bastantes intensas, al estar tanto tiempo uno se lo toma con más tranquilidad, también al no ser nuestra primera vez allí, las visitas obligadas ya estaban hechas, aunque algunas las hemos repetido ya que hay lugares en los que deseas volver a sentir esas sensaciónes únicas, así que simplemente nos hemos dedicado a disfrutar de la ciudad como unos neoyorquinos más.

Aún tenemos el efecto Jet Lag, pero ya estamos organizándonos y sobre todo distribuyendo todooo.. lo que hemos traído, por lo que la cocina ya empieza a funcionar. Esta vez el equipaje ha venido super bien organizado y nuestras maletas no han sufrido nada de nada, la verdad tenía bastante miedo, había muchas cosas que podían romperse y eso siempre te tiene sobrecogido, hasta que no la abres y ves que está todo correcto.

Ya iré mostrando fotos de la ciudad, reportajes gastronómicos dignos de ver y además os mostraré con más detalle mi ultima adquisición que promete regalarnos muy buenos momentos a todos, mi kitchenAid, cuantaasss ganasss le tenía, la traje en mi equipaje de mano, bien mimada y cuidada y sobre todo del color que quería, en fin ya la presentaré en sociedad, ahora mismo no he tenido mucho tiempo.

Ayer prepararé este gran clásico de la repostería, el pastel Angel Food Cake el cual no puede faltar en ninguna cocina, a mi me conquisto hace ya varios años, quedé absolutamente enamorada de él y de su textura delicada. En estas fechas estivales lo disfrutar mucho como postre de comidas o cenas, es muy suave y ligero, lo suelen presentar con fruta fresca y helado de vainilla, la frescura del plato es magnifica, su presencia rotunda y la composición enriquecedora.

Tengo que decir que es un pastel sin grasas y que posee muy pocas caloría, apenas ciento y poco por ración, algo realmente sorprendente, que nadie lo diría cuando lo prueba, así que si alguien está preocupado con eso de la dieta ya sabe, este es muy pero que muy apto.

Este pastel es un viejo clásico de la cocina, se inicia en el siglo XIX y toma su máximo esplendor en EEUU con la lleg

ada del batidor de huevos, es ahí donde empieza a tomar presencia en todos los hogares norteamericanos, ya que antes era muy laborioso de realizar al tener que batir durante tanto tiempo las claras hasta que se elevasen. Su nombre viene dado porque el pastel tiene un color blanco, una luz y una textura ligera y aireada delicada y angelical, por lo que le denominaron comida de ángeles..

Existen uno puntos fundamentales a la hora de elaborar un Angel Food Cake que os detallo a continuación:

  1. Este pastel no lleva levadura, este es un factor muy importante, las propias claras y el aire que se crean en su batido hacen de agente elevante, creando una esponjosidad natural.
  2. Nunca debemos de engrasar el molde donde vayamos a hacerlo con mantequilla y harina, esto influirá en nuestra masa y nos despoja del sabor original.
  3. El molde debemos de procurar que sea sin endiduras, así el desmolde es mucho más fácil. También es preferible que sea de color claro, esto hace que nuestro pastel mantenga ese color luminoso de una forma más pronunciada. No penséis que por no estar engrasado se nos va a pegar y será imposible de desmoldar, nooo, simplemente con pasar el cuchillo por sus laterales hace que se desmolde con naturalidad y que su aspecto sea como el que veáis en la foto, por eso si es liso mucho mejor.
  4. No batir en exceso las claras con la harina, simplemente incorporarla con ligereza con una espátula.
  5. Dejarlo enfriar por completo antes de desmoldarlo boca abajo, esto hará que recircule el aire por el pastel, no se nos baje y aumente su esponjosidad, creando una textura similar al algodón.

El molde que yo utilizo es de 25 cm, por eso mi cantidad de claras es superior, me lo indicó la chica donde compré el molde en New York, y la verdad es que queda genial, si vuestro molde fuese más pequeño, quitadle media taza de claras.

Bueno sin más, os dejo con la receta, ya os iré visitando poco a poco, tengo muchas ganas de veros a todos.


INGREDIENTES:

  • 1 taza de Harina de repostería
  • 3/4 taza de azúcar glas
  • 3/4 taza de azúcar normal
  • 2 + 1/2 tazas de claras de huevo
  • 1/4 cdta. de sal
  • 1 + 1/2 cdta. de cremor tártaro
  • 2 cdtas. de vainilla liquida


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PREPARACIÓN:

Empezaremos preparando nuestros ingredientes para tenerlos a punto, para ello mezclamos en un bol la harina y la azúcar glas, lo mezclamos bien hasta que queden completamente integrados y lo tamizaremos, este punto es muy importante, repetiremos el proceso tres veces, esto nos hará que nos quede muy fina la mezcla, siendo un factor muy importante para el resultado final.

En un procesador eléctrico, yo utilicé por primera vez mi KitchenAid, pondremos nuestras claras de huevo, siempre a temperatura ambiente, y empezamos a mezclar a velocidad baja hasta conseguir que sean espumosas, luego añadimos la sal y el cremor tártaro y continuamos batiendo a velocidad media hasta que veamos que forma unos picos suaves, momento en el que iremos añadiendo el azúcar (normal) poco a poco, cuando veamos que está integrada, añadimos la vainilla líquida y continuaremos batiendo a velocidad alta, hasta que veamos que nuestras claras forman picos tiesos y firmes.

Ahora que ya tenemos nuestros dos elementos bases a punto así que procederemos a mezclarlos, ponemos las claras montadas en un bol amplio, de este modo nos será más fácil mezclarlo, ahora iremos añadiendo la mezcla de harina y azúcar a la masa en tres tandas, para ello pondremos una taza de harina en un colador y lo iremos rociando por la parte superior de las claras, seguidamente con una paleta iremos haciendo movimientos envolventes de abajo hacia arriba y de lado a lado, pero con mucho cuidado, realmente solo deben impregnarse ligeramente, pero en ningún caso batir, sino se nos bajarían las claras y nuestro pastel se estropearía, es algo similar a cuando mezclamos muffins, pero de una forma más delicada. Repetimos este proceso tres veces más, hasta terminar con toda la mezcla de harina.

Ahora con nuestra mezcla ya terminada, lo pasamos al molde de rosca, importante no engrasarlo, estropearía el resultado final y no nos mostraría esa luz característica de él.

Ahora con un cuchillo hacemos pequeñas inserciones por todo el rosco para eliminar posibles burbuja de aire que hayan podido quedar y lo introducimos en el horno, previamente precalentado a 175º, durante unos 55 minutos.

Pasado este tiempo, pinchamos con un palito y comprobamos que sale limpio, si es así, sacamos nuestro bizcocho y lo dejamos boca abajo ( si tenemos este molde de patitas, si no fuese así, pondremos la boca del centro del molde sobre una botella) y lo dejamos enfriar por completo. Esto hace que recircule el aire por el bizcocho y aumente su esponjosidad.

Una vez frío, pasamos un cuchillo por el contorno del molde y lo desmoldamos sobre una rejilla, lo decoramos con fruta fresca o azúcar glas, eso ya os lo dejo a vuestro gusto y lo pasamos al plato donde lo vayamos a presentar.

Disfrutadlo con un poco de helado de vainilla, el contraste es sublime y la delicadeza del plato absoluta, sin duda es un placer que no me extraña que se considere un alimento para los ángeles, así que sin más es el momento de ponernos nuestras alitas en la espalda, como si se tratase del mismo desfile de Victoria`s Secret y a disfrutar de esta ternura angelical.

Buen Provecho

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