Food & Cook: 1/03/09 - 1/04/09

30.3.09

HOT CROSS BUNS

Ya queda poco para disfrutar de la Semana Santa y en consecuencia de unos días de vacaciones, algo que en estos momentos nos vendrá de maravilla después de tantos días de intenso trabajo y de cumplimiento de fechas que por fin han pasado, y que han derivado en un tiempo alejada del blog y de toda la blogosfera en general y como no, de poder cocinar con la relajación y el tiempo suficiente como para disfrutar y recrearme en cada una de las recetas, algo que me divierte mucho. Ahora ya con el tiempo recuperado he empezado a disfrutar de recetas propias de estas fechas de Pascua.
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Justo el otro día hablando con mi amiga María de Escocia, (a la que por cierto le quedan días para traer a su "baby Robert" al mundo y de el que estamos todos pendiente), me comento la tradición tan popular que existe en Gran Bretaña en Pascua de preparar estos bollitos y lo riquisimos que están, a los pocos minutos ya tenia la receta en mi e-mail, y es que ella es así, servicial y cariñosa a mas no poder, por lo que no podía resistirme ante la magnitud de tan preciado bollo.
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Estaba deseando que llegara el fin de semana para poder prepararlos y que toda la familia los pudiera disfrutar, como así ha sido.
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La historia de estos bollos típicos en Gran Bretaña en Pascua, provenía de una tradición pagana, originalmente la cruz representaba los cuartos de la luna y se servía como ofrenda a la diosa de la primavera, posteriormente, en el siglo XIV, el cristianismo reinterpretó la cruz para asociarlo con la Cuaresma y a la Semana Santa. Se hicieron muy famosos e incluso durante la prohibición del Catolicismo en el siglo XVI, la reina Elizabeth I prohibió su consumo, aunque como eran ya demasiado populares y difícil de erradicar, se opto por aprobar su consumo solo en Pascua, donde es tradicional y casi inconcebible no tomarlos en el desayuno del Viernes Santo.
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Son unos bollos riquisimos con un sabor magnifico, en gran medida gracias a las especias, y con una textura esponjosa maravillosa. Se degustan caliente recién horneados, todo un placer, pero si lo tomáis mas tarde o en la merienda tampoco pasa nada, siguen estando igual de deliciosos, si os sobran alguno para el día siguiente, algo difícil, lo podéis calentar, ya sea en tostadora o en el horno y con un poco de mantequilla en su interior, están muy buenos.

Ahh no puedo dejar de transmitiros que el olor que desprenden durante su horneado es cautivador ...

INGREDIENTES:
  • 500 gr. harina de fuerza
  • 100 gr. azúcar
  • 60 gr. de mantequilla
  • 60 gr. de pasas sultanas
  • 25 gr. de frutas confitadas (naranja, limón)
  • 7 gr. levadura seca
  • 250 ml. de leche tibia
  • 1 huevo grande
  • 1 cdta. de canela
  • 1 cdta. de ground mixe spice
  • pizca de sal

Glaseado

  • Golden Syrup ( si no lo encontráis podéis 4 cdas de leche y 3 cdas de azúcar)

Para la cruz (Icing)

  • Azúcar glass
  • Agua

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PREPARACIÓN:

En un bol ponemos la harina, la levadura, el azúcar, la sal y las especias y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

Ahora en otro bol, mezclamos la leche, la mantequilla derretida y el huevo batido lo justo para que estén integrados, seguidamente lo añadimos a la mezcla de ingredientes secos junto con las pasas y las frutas, y lo amasamos unos minutos a velocidad media (lo podemos hacer en la th o en cualquier otro robot eléctrico) hasta que veamos que se ha formado una masa consistente, firme.

La sacamos del robot y en una superficie enharinada la amasamos durante unos minutos has que veamos que la masa esta elástica y suave. Después la depositaremos un bol untado con mantequilla y la dejaremos levar durante unos 20 minutos tapado con un paño de cocina y en un lugar cálido alejado de corrientes.

Pasado este tiempo dividimos la masa en 12 porciones iguales y formamos bolas que iremos depositando sobre la bandeja donde la vamos a hornear, luego volveremos a tapar y lo dejamos levar durante una hora aproximadamente.

Pasado este tipo, hacemos unos cortes en cada bollo en forma de cruz y los introducimos en el horno precalentado a 200 durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados.

Mientras tenemos los bollitos en el horno vamos preparando el glaseado, para que este caliente justo cuando saquemos nuestro bollitos, y lo que haremos sera en un cazo calentar el sirope hasta que obtenga un textura liquida, si no tenemos el sirope añadimos el agua y el azúcar y lo calentamos hasta ver que esta diluida el azúcar.

Ya están los bollos listos, así que lo sacamos del horno y con los bollos calientes los pincelamos con el glaseado y los dejamos enfriar en un rejilla.

Mientras se van ligeramente enfriando, preparamos el icing poniendo en un bol el azúcar glass y el agua y batiendo hasta formar un liquido ligeramente denso.

Ahora ponemos el icing sobre los bollitos, ya sea mediante manga pastelera o con una cucharita, justo encima de la cruz que hemos marcado.

Degustarlos tibios.

Como no podía se menos estos receta va dedicada a "Los Ferreira" y al pequeño Robert que esta por llegar, un beso enorme de Quique y mio para vosotros, os queremos.

24.3.09

TARTA DE QUINOA Y CHOCOLATE


Ultimamente no dispongo de mucho tiempo, es más creo que el tiempo dispone de mí, aún así, no quería dejar pasar la oportunidad de publicar este més en Hemc y es que nada más leer la propuesta que presentaban dedicado a la quinoa, pensé automáticamente en preparar un delicioso pastel de chocolate y de este modo poder dar también a conocer las posibilidades que tiene esta semilla en pasteles, quizás la opción más desconocida de ella, pero no por ello menos rica, y es que solemos disfrutarla normalmente en ensaladas, sopas o a modo de arroz. A mí me gusta especialmente con verduras, además de fácil y rápida de hacer es muy rica de sabor.
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En dulce es muy rica y podemos disfrutarla a modo de pudin, como si de arroz con leche se tratase y en pasteles, moliendo las semillas hasta dejarlas con la textura de harina y así adecuarla a la receta que más nos guste.


En esta receta me he inspirado en la pastel de chocolate Suzy de Pierre Hermé, lo hago con frecuencia y además de ser rápido y fácil tiene una textura muy jugosa y densa, que en casa gusta mucho, así que sin más fue el primero que pensé en preparar con la quinoa.,

Queda un pastel con un intenso sabor a chocolate, muy jugoso y que toma más cuerpo de un día para otro, adquiriendo una textura más densa y firme. Para los que somos chocolateros es un auténtica delicia.
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INGREDIENTES:
  • 250 gr. de chocolate negro (60% cacao)
  • 250 gr. de mantequilla.
  • 4 huevos
  • 220 gr. azúcar en polvo
  • 80 gr. de quinoa
  • 1 cdta. de levadura
  • 1 cdta. de canela molida
  • 1 cdta. de vainilla

Cobertura

  • 125 gr. de mantequilla
  • 55 gr. azúcar glas
  • 150 gr. chocolate negro


PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será ir preparando los ingredientes, para ello trituraremos la quinoa hasta que nos quede como una harina ( yo lo hice con la thermomix)

Troceamos el chocolate y lo derretimos en un cazo al baño maría, luego batimos los huevos y la azúcar hasta que estén integrados, seguidamente incorporaremos la mantequilla derretida, pero sin que esté caliente y terminaremos añadiendo el chocolate fundido, la canela molida, la levadura y la vainilla, ligamos bien todos los ingredientes.

A la mezcla anterior añadimos la harina de quinoa y lo mezclamos bien hasta que queden todos los ingredientes bien integrados.

Vertimos la preparación en un molde de unos 23 cm engrasado y lo introducimos en el horno previamente precalentado a 180 y lo horneamos durante 35 minutos, con la puerta del horno entreabierta, sujetándola con una cuchara de madera.

Sacamos el pastel del horno y lo desmoldamos sobre una rejilla y lo dejamos enfriar completamente antes de añadirle la cobertura.

Para la cobertura, batimos la mantequilla en un cuenco hasta que esté esponjosa, añadimos el azúcar glas y el chocolate que habremos fundido al baño maría o en el microondas, lo mezclaremos todo muy bien hasta obtener una crema lisa.

Colocamos la tarta sobre una fuente y esparcimos la cobertura por todo el pastel, hasta que nos quede uniformes por los laterales y en forma de ondas en la parte superior.

Buen Provecho

19.3.09

RISOTTO DE FLORES DE CALABACÍN ( Risotto con Fiori di Zucchine )

Como muchos ya sabéis soy una enamorada del risotto, en todas sus variantes, desde el básico risotto blanco, pasando por los de pescado, marisco, queso y huevo, carne, los de verduras, como es este de hoy e incluso los dulces, hice hace poco uno de chocolate para una cena con amigos que quedó exquisito y con unos aromas realmente deliciosos.
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Este era uno de los que siempre tenía en mente preparar desde hace tiempo. La primera vez que lo probé fue en Roma, y ya me dejó impresionada en aquel entonces, el color que aporta la flor de calabacín es precioso, la verdad que es que verlos es todo un disfrute, sobre todo cuando pasas por la plaza Campo dei Fiori y ves tantos y de todos los tamaños con ese colorido tan atractivo, es un lujo ese espectáculo visual, por no decir las sensaciones que se respiran en ese mercado, la esencia romana y su carácter alegre se disfruta en su máxima plenitud.
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Este es un risotto fino y delicado que gracias a las flores de calabacín aportar un color realmente atractivo, así como un sabor delicado y muy suave.
Las flores de calabacín antes me costaba encontrarlas, siempre recurría a Makro, pero hará cuestión como de un mes o así están con asiduidad en el supermercado de E.C.I., dándonos la oportunidad de disfrutar de esta rica verdura, rellenas son un verdadera maravilla, pronto subiré también esa receta.
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Hay dos tipos de flores de calabacín, los machos y las hembras, estas últimas dan el fruto del calabacín y los machos son los que se utilizan para rellenar. Cada tallo produce una sola flor y antes de cocinarlos tenemos que retirar la púa central. Es un producto muy delicado, así que no aguanta mucho en el frigorífico, es comprarlo y usarlo.
Espero disfruten de este delicioso risotto suave y jugoso con el añadido del encanto de sus delicados colores y sobre todo y más importante de su gran sabor.
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INGREDIENTES:
  • 1´2 l. de caldo claro de pollo o vegetal
  • 125 g. de mantequilla
  • 1 cebolla grande
  • 2 ramas de apio
  • 4 calabacines rallados
  • 50 ml de vino blanco seco (importantísimo un buen vino)
  • 400 gr. de arroz para risotto
  • 80 gr. de parmesano recién rallado
  • 4-6 flores de calabacín
  • sal
  • pimienta recién molida


PREPARACIÓN:

Con thermomix:

En la vaso pondremos el calabacín y lo picaremos durante 6 segundos aproximadamente a velocidad 5, (tiene que quedar como si estuviese rallado) y lo reservamos.

Si limpiar el vaso, ponemos la cebolla y el apio y picamos durante 6 segundos en velocidad 5.

Añadimos el aceite, la sal y la pimienta y lo rehogamos durante 10 minutos, velocidad cuchara, temperatura varoma y giro a la izquierda.

Pasado este tiempo pondremos la MARIPOSA, y añadimos el arroz junto con el vino y programamos 1 M, T 100º, V cuchara y giro a la izquierda. Terminado el tiempo volvemos a programar 1 minutos más pero sin el cubilete, así dejaremos que el vino se evapore.

Ahora es el momento de añadir el caldo al arroz, el cual debe de estar caliente, esto es algo muy importante, así que programamos 8 minutos, T 100º, V cuchara y giro a la izquierda, iremos añadiendo poco a poco el bocal a medida que vayamos viendo que se va absorviendo, cuidado no dejar en ningún momento que se quede totalmente seco.

En este momento que hacemos la parada añadimos el calabacín rallado y programaremos nuevamente 12 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara y giro a la izquierda, e iremos igualmente añadiendo poco a poco el caldo por el bocal sin dejar que quede totalmente seco.

Cuando haya transcurrido el tiempo mantecaremos añadiendo la mantequilla y el queso parmesano y programaremos 4 M, V cuchara y giro a la izquierda, por último añadiremos las flores de calabacín cortadas en juliana y programaremos un minutos más.

Pasado este tiempo lo dejaremos reposar un par de minutos antes de servirlo.

Modo tradicional:

En una cazuela de fondo grueso ponemos a calentar la mitad de la mantequila y rehogaremos la cebolla y el apio durante 10 minutos de modo que queden tiernos y pero sin coger demasiado color.

Agregamos el vino y subimos el fuego y dejamos que hierva hasta que se haya evaporado gran parte de él, en ese momento añadimos el arroz, removemos y dejamos hacer hasta que quede seco, un poco opaco y se hayan impregnado bien de mantequilla.

A continuación vamos añadiendo el caldo, el cual debe de estar caliente, poco a poco, sin dejar de remover esto es muy importante. No agregue caldo hasta que el arroz no hay absorvido en gran medida el que hemos puesto con anterioridad. Vigila que e caldo no hierva a borbotones y que el arroz no quede seco en ningún momento

A media cocción 8 minutos aproximadamente, incorpore el calabacín rallado, remueva bien y siga con el mismo proceso durante 12 minutos más. Tras 15-20 minutos el risotto quedará cremoso y los granos tiernos pero firmes.

Salpimente, pruebe y rectifique de sal, incorpore el resto de la mantequilla y el queso parmesano recién rallado, movemos con suavidad durante unos minutos y por último añadimos las flores de calabacín. Tapamos la cazuela para dejar reposarlo un par de minutos.

Servir de inmediato.

¡Buen provecho!

11.3.09

TARTA DE ZANAHORIAS ( Carrot Cake )



La tarta de zanahorias es todo un clásico dentro de la repostería que sigue manteniendo su popularidad como el primer día, y que siempre está de moda a pesar de ser una tarta con muchos años de tradición.

Este pastel se elaboraba ya en la Edad Medía y la inclusión de las zanahorias se produce debido a la falta de posibilidades que tenían los hogares de encontrar azúcar y que unido al elevado precio de esta obligaban a buscar un producto alternativo que endulzara sus pasteles, por lo que la zanahoria, al contener más azúcar que otros vegetales, se convirtió en la base principal de sus ingredientes. El pastel toma su auge en la II Guerra Mundial debido al racionamiento que sufría Gran Bretaña, la zanahoria al no encontrarse racionada formó parte importante de la repostería del momento y popularizó el clásico "Carrot Cake" que hoy conocemos.


Su máxima expresión llega en 1960 cuando empezaron a verse en restaurantes y pastelerías de Estados Unidos, fue toda una novedad, y a la gente le gustó tanto que se convirtió en en todo un clásico y que a día de hoy sigue manteniendo del mismo modo, tanto allí como en Gran Bretaña.

Esta tarta de color anaranjado tiene una suave y densa textura, más acentuada que un pastel normal debido a la inclusión de la zanahoria, no creáis que sabe a zanahorias, no, pero si le aporta una textura inigualable al pastel, así como un punto crujiente producido por las nueces de pacana realmente maravilloso, podéis poner nueces normales si lo deseáis, pero os diré que para mi gusto mucho más suave y ricas con las pacanas.

Como siempre el frosting juega a favor de él, aquí no es tan popular pero si realmente lo queréis probar en todo su esplendor mi consejo es que lo hagáis, si no os gusta nada de nada, con quitarlo es suficiente, pero insisto, nada que ver sin él.


Es un pastel húmedo y jugoso, de sabor inigualable, un sólo bocado de esta deliciosa tarta os dirá por qué se ha convertido en todo un clásico y por qué sigue siendo todo un referente.


INGREDIENTES:
  • 100 gr. nueces pacanas
  • 340 gr. zanahorias
  • 200 gr. harina de repostería
  • 80 gr. harina integral
  • 4 huevos
  • 200 gr. azúcar
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 240 ml. de aceite de girasol
  • 4 rojadas de piña
  • 2 cdtas. de esencia de vainilla
  • 1 cdta. de bicarbonato
  • 2 cdta. de levadura
  • 1/2 cdta. de sal
  • 2 cdta. de canela

Frosting

  • 300 gr. queso crema tipo Philadelphia
  • 250 gr. azúcar glas
  • 50 gr. mantequilla
  • 300 ml. nata Líquida




PREPARACIÓN:

Ponemos las pacanas en una placa de horno y las tostamos en él, durante 8 minutos a 180º de temperatura, las sacamos y las dejamos enfriar.

Seguidamente vamos a preparar el corte de los ingredientes que lo necesita, por lo tanto en la thermomix o en otro procesador de alimentos trituramos la zanahoria hasta dejarla muy picadita, deben de quedar unos trozos pequeños. También picaremos la piña y la dejaremos en cuadraditos pequeños, reservamos.

Una vez ya tengamos nuestras nueces tostadas, hacemos los mismo en la th o como queráis, trituramos las nueces hasta dejarlas picadas en trozos pequeños.

En un bol, ponemos la harina, el bicarbonato, la levadura, la sal y la canela para integrar todos los ingredientes y que nos quede una mezcla homogénea.

En otro bol, mezclaremos los huevos junto con el azúcar hasta que quede una masa blanca y espumosa, luego añadiremos el aceite y la esencia de vainilla y seguiremos batiendo hasta obtener una mezcla homogénea y ligera.

Ahora mezclaremos los ingredientes líquidos con los secos hasta conseguir una masa ligera, seguidamente añadimos la zanahoria, las nueces y la piña y los mezclamos hasta integrarlos en la masa.

Ahora esparcimos la masa en dos moldes engrasados de 23 cm cada uno (esto es opcional, también podéis hacerlo en un único molde y cortar luego el bizcocho por la mitad), lo introduciremos en el horno, ya precalentado a 180º y lo dejaremos hacer 30 minutos * aproximadamente o hasta que pinchemos y veamos que la aguja sale limpia.

* (para la opción de dos moldes, en caso de que sea en un único molde 1 hora)

Mientras tenemos el bizcocho en el horno prepararemos nuestro frosting, pondremos en un bol la mantequilla y el queso crema (a temperatura ambiente) y la batiremos con unas barillas hasta conseguir que nos quede casi montado, continuamos añadiéndole el azúcar y el extracto de vainilla hasta que nos quede una mezcla uniforme y sin grumos, luego añadimos en varias tandas la nata que habremos montado previamente y la iremos incorporando a la masa de forma suave y con unas varillas.

Sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Una vez frío, ponemos una base de bizcocho, otra de frosting y nuevamente otra capa de bizcocho, cubriremos la tarta con el frosting y la meteremos en la nevera por espacio de 1 hora mínima antes de consumirla, así el frosting habrá cogido consistencia y frescura.

Que la disfrutéis

1.3.09

SOPA CREMOSA DE CHIRIVIA (Creamy Parsnip Soup)

Este invierno ha sido de sopas, no sé si porque está siendo especialmente duro, más aquí en estas tierras cálidas en las que esta estación solía pasar casi de puntillas, y claro uno se reconforta con este tipo de platos o porque me he aficionado y he descubierto lo versátiles, fáciles y deliciosas que son, que admiten infinidad de combinaciones, a gusto de cada uno, y que además aportan mucha alegría a la mesa.
Ni que decir que un suave plato sabroso y delicado siempre es un buen comenzar, por el que no podemos más que caer rendidos ante sus encantos.
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Esta que os presento hoy es delicadamente suave, con una ligera textura cremosa que la hace especialmente rica, la inclusión de la manzana entre sus ingredientes le da un punto de distinción frente a las más conocidas.
Debo de decir que el sabor que aporta a la crema es absolutamente delicioso, ofreciendo una tenue frescura, nada usual y muy enriquecedora para el paladar.
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INGREDIENTES:
(Para 4 personas)
  • 2 cdas. mantequilla.
  • 200 gr. de puerro
  • 450 gr. de chirivia (parsnip)
  • 2 manzanas
  • 250 gr. de patatas
  • 700 ml de caldo de pollo
  • 150 ml de nata líquida
  • 700 ml de agua
  • Sal.

PREPARACIÓN:

En una olla ponemos la mantequilla hasta disolverla a fuego lento, a continuación añadimos el puerro, que con anterioridad habremos cortado en trozos pequeños, y lo rehogamos durante 5 minutos.

Una vez ya tenemos el puerro frito, añadimos a la olla, las patatas, las chirivias y las manzanas, todo cortado en dados, y lo mezclamos con el puerro durante un minuto hasta que todos los ingredientes hayan quedado mezclados, seguidamente añadimos el caldo de pollo, el agua y un poco de sal y llevamos a ebullición , momento en el cual bajamos a fuego medio y lo dejaremos cocinar durante 25 minutos o hasta que estén tiernas las verduras.

Ya tenemos nuestras sopa cocida, así que ahora cogemos la batido y en la misma olla lo batimos todo hasta que nos quede una crema sin grumos y suave. A continuación añadimos la nata líquida y lo movemos todo muy bien para que que bien impregnada. Rectificaremos de sal si fuese necesario y lo dejaremos calentar durante unos minutos más a fuego bajo.

Mientras tenemos la sopa en el fuego, freiremos un poco de puerro y pan frito para coronar nuestra sopa, que serviremos bien caliente.

Buen Provecho

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